Karité… La Manteca Milagrosa

Karité… La Manteca Milagrosa

Una de las principales preocupaciones que los seres humanos tenemos es el cuidado de nuestra piel. Y no es para menos, ya que a través de ella podemos sentir cambios de temperatura, así como estar protegidos de microorganismos que puedan provocar daño a nuestros órganos internos. Por último, es nuestro principal medio de contacto con otros humanos y esto nos permite establecer conexiones, como la de la madre con su hijo recién nacido.

Estas razones son más que suficientes para siempre estar en búsqueda de productos que, además de mantener la hidratación de nuestra piel y darle una apariencia joven y tersa, también nos ayude a cuidarla de las inclemencias del tiempo. Y definitivamente, es una ventaja que los productos que se empleen con este fin sean lo más naturales posible.

Actualmente contamos con un producto de origen natural que ha probado ser ampliamente benéfico para su uso en piel e inclusive en cabello. Originaria de África Occidental, la mantequilla de karité ha ganado mucha popularidad por sus múltiples cualidades, las cuales mostraremos más adelante.

La mantequilla de karité (Vitellaria paradoxa / sinónimo INCI Butryospermun parkii) proviene del árbol de karité, el cual se encuentra en la sabana africana y puede estar presente en 19 países de este continente con diferentes nombres. En África es conocido como el árbol de la vida, ya que de éste se obtienen muchos productos que pueden ser usados como comida, medicinas, jabones e ingreso para la población. El proceso típico de obtención de la manteca de karité es extrayendo la mantequilla de las nueces de este árbol, rompiendo, picando y presionándolos; posteriormente se hierve esta manteca en agua hasta que se obtiene una manteca fresca en la superficie, la cual se separa y se deja secar. A este producto se le conoce como manteca cruda o sin refinar y este proceso, aunque laborioso, es el mejor ya que se asegura que no se emplearon sustancias químicas en su obtención.

Esta manteca, aunque puede tener distintos grados de pureza y calidad dependiendo de su método de extracción, procesado y tiempo de almacenamiento, en general posee las siguientes cualidades:

Cualidades curativas


Estas cualidades son gracias a la presencia de varios ácidos grasos y esteroles derivados de plantas, principalmente ácidos oléico (45-50%), esteárico (30-41%), palmítico (5-9%) y linoléico (4-5%). Estos componentes no saponifican (es decir, no se convierten en jabón cuando entran en contacto con álcalis), y al estar en mayor proporción dentro de la composición de la mantequilla de karité poseen un mayor potencial de curación para la piel.

Propiedades antiinflamatorias

La mantequilla de karité contiene ácido cinámico, lo que confiere un poder antiinflamatorio. Esto se comprobó en mayo de 2010, cuando investigadores aislaron tres ácidos triterpenos y cuatro cinamatos triterpenos de la manteca de karité y demostraron que ayudaba a reducir la inflamación en pieles dañadas de ratones. Además, su investigación, la cual fue publicada en el “J. of Oleo Sc.”, reveló que uno de estos componentes también ayudó a prevenir el desarrollo de tumores en una prueba de carcinogénesis.

Antioxidantes

Esta mantequilla contiene vitaminas A y E, así como catequinas (las cuales también se encuentran en el té verde).

Dolores musculares

Esta manteca contiene un compuesto llamado esterol de stigma, al cual se le conoce como factor anti rigidez. Este compuesto tiene la capacidad de relajar músculos cansados y aliviar dolores y tensiones musculares, por lo que puede ser usado antes y después del ejercicio.

Esta combinación de componentes hace de la mantequilla de karité una opción excelente para los fabricantes de cremas humectantes ya que, además de los beneficios visuales que la humectación ofrece, también funciona como manera de aliviar muchos padecimientos de la piel. Entre las condiciones cutáneas para las que la crema con karité se ha empleado se encuentran la prevención de aparición de estrías en mujeres embarazadas. Además, alivia las molestias y efectos de padecimientos como eczema. En conjunción con un tratamiento de limpieza ayuda a reducir el acné; se utiliza para prevenir la aparición de líneas de expresión, proteger la piel de agentes como el sol, viento y climas fríos, y entre sus usos más específicos, puede aplicarse en el cabello como agente acondicionador.

Como podrás observar, esta pequeña nuez encierra un enorme potencial que podemos aprovechar para no solamente lucir más jóvenes y bellos, sino también para cuidar de manera efectiva nuestra piel.